Se dice que viajando, las personas viven nuevas experiencias, descubren nuevos horizontes, tocan nuevas culturas y conocen a nueva gente, pero creo que un conjunto perfecto entre todas estas cosas raramente lo encontramos hasta que pisamos el suelo de una isla llamada BALI. Un paraíso del que cualquier persona se enamora fácilmente.
Nunca podrás ver a un balinés sin una sonrisa dibujada en su cara, son gente muy amable y servicial, es difícil llegar a escribir un buen comentario porque lo que hemos vivido allí fue tan especial que hasta la lengua es incapaz de describirlo, hay que ir allí para sentirlo porque con lo mucho que diga, siempre será poco comparado con la realidad.
Es un país al que no le falta de nada, puede que según los economistas Bali es una isla muy pobre, pero creo que la pobreza no se mide por dinero, los pobres somos nosotros que vivimos en la contaminación y en países dónde el dinero lo es todo. Para mí ellos sí que son más ricos con esos paisajes que tienen, esa naturaleza, esas frutas que en mi vida he visto ni sabía que existían, el arte y la delicadeza, templos, pintura, artesanía, telas, la mezcla de religiones y la inexistencia de conflictos, esto sí que es riqueza!!!
No hay que olvidarse de unos angelitos, los niños que siempre saludan sonriendo, esas personas que están allí para servirte y hacer que tu viaje sea perfecto, También falta por mencionar que cuando se pasea por esos paisajes paradisíacos y esos arrozales de un verde fresco, la persona se siente muy libre y muy feliz, es como si te liberas de todas esas energías negativas, te sientes LIBRE.
| Las ofrendas. foto tomada en Ubud |